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César González Navas (Madrid, 14/02/80) recibió, a los 14 años, una llamada telefónica que cambio su vida. Al otro lado del hilo telefónico, un técnico del Real Madrid comunicó al espigado central del Móstoles CF la intención de incorporarlo al equipo cadete del conjunto blanco. A partir de ahí, siguió el curso habitual de la cantera madridista hasta llegar al Real Madrid B, compartiendo vestuario con Iker Casillas, Pavón, Rubén, Raúl Bravo, Jordi Felpeto o Valdo entre otros futbolistas. «Mantengo contacto con alguno de ellos porque formamos un grupo muy unido dentro y fuera del campo, era un vestuario de lujo», recuerda el hoy zaguero racinguista que asegura «estar encantado en Santander y en el Racing, un equipo en el que he conseguido asentarme en Primera División». -Con catorce años, vistiendo la camiseta del Real Madrid tenía una proyección muy grande... -Imagínese, era lo más grande, llegué hasta el filial. Una pena quedarme a un paso de jugar con el primer equipo aunque fui convocado en dos partidos de Liga de Campeones, uno de Liga y dos de Copa del Rey. Jugar en el Madrid es lugar para privilegiados del fútbol mundial, ahora me conformo con haber vivido en esa casa hasta los 23 años. Después marché a jugar en el filial del Málaga en Segunda, estuve con el primer equipo, cediéndome media temporada al Nàstic antes de venir a Santander hace dos veranos. -Madrid, Málaga, Tarragona, Santander... ¿Son ciudades muy diferentes? -Un poco sí, sobre todo en el carácter de la gente. En Madrid y Cataluña la población es muy heterogénea y, por ejemplo, en Málaga, por el clima, se vive más en la calle. Santander es una ciudad muy elegante, señorial, con mucha clase y cuando haces un amigo, me he dado cuenta de que es para siempre. -Bueno, bueno, nos vamos a poner colorados... -Es la verdad, no tengo por qué mentirle. -¿Cuándo estuvo en Málaga coincidió con López Muñiz? -Cuando jugué en el filial, estaba de segundo de Juande Ramos en el primer equipo. Quitando los típicos partidos de entrenamiento no tenía un contacto directo, a pesar de haber jugado en un equipo que plantó cara a los grandes en Segunda División. Luego en el primer equipo López Muñiz fue nuestro entrenador durante esa temporada. Cuando ha llegado a Santander volvemos a estar juntos. Me conoce y sabe lo que soy capaz de dar. Vamos que tenemos una buena sintonía. -Aunque la situación es distinta que en Málaga... -Estoy muy contento con los partidos que jugué la temporada pasada. Esta temporada tampoco va mal, a ver si seguimos en esa línea... -Y ¿por qué no ha sido jugador de baloncesto con esos 1,97 de altura que tiene? -De pequeño jugaba también a baloncesto (sonríe) pero como empecé a destacar más en fútbol orienté mi carrera a jugar con los pies en lugar de con las manos. Eso sí, soy un gran seguidor de la ACB y la NBA, sobre todo de los Chicago Bulls y del ya retirado Scottie Pippen. -Y de libros, qué me cuenta... -Estudié hasta COU en el Villa de Móstoles y luego me matriculé en la Universidad. Podría haberle quitado el puesto -No me diga... -Sí. Comencé a estudiar -Periodismo pero, al irme de Madrid a Málaga, tuve que dejarlo. Aunque conservo un grato recuerdo (pone ojos de pillo), aproveché el tiempo y conocí a mi novia Laura. -Eso se llama hacer bien los deberes... ¿Hay algo que no sepamos? -Me encantan los toros y el cine español. Mis dos mitos en la plaza, me emociona su arte, son Sebastián Castella y José Tomás, seguidos de cerca por Morante de la Puebla y Alejandro Talavante. Siempre que puedo, sobre todo en vacaciones, aprovecho para ver corridas en directo. Del cine, al que voy una o dos veces por semana, me quedo con las producciones españolas, con la actriz Elena Anaya (Lucía y el sexo o El Invierno de las Anjanas, por ejemplo) y, por supuesto, con una gran bolsa de palomitas. -Mal gusto no tiene...
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